Sientate aquí un rato.
Habla.
Mira, déjame escucharte.
Ronroneos en tu garganta, anestesia mi nausea.
Me gusta eso de acercarme.
Tu me llevas a casa
cuando mi interior se escapa
a Siberia en una cámara frigorífica.
En los momentos en los que pienso que soy,
me agarras, me abrazas, me sujetas, me miras...
acaricias mi alma.
Pero aun no existes
y eso me retuerce el alma
vomitando el corazón
ya tantas lágrimas
reaccionan como el ácido
mientras tu me agarras me abrazas, me sujetas, me miras...
Cada día me pongo más pastel.
Se acaba Febrero, y eso que ha sido muy bueno.