
Una tempestad de luces de neón se ciernen sobre la frontera entre la realidad y un quizás. Pero no debo engañarme porque al amanecer todo desaparece. Hay viejos lobos de mar e hindús que rezan. Pero nosotros nos guiamos desde los ojos de un pájaro, la vista de un águila podría ser. Ahora nos encontramos en una habitación y cuando términeis de oler el silencio, solo oireis... más silencio.
